08/06/2020

UN APORTE MAS DE LOS ENVASES

 El Universo no es infinito”, la teoría final de Stephen Hawking.

Esta afirmación, aplicada al universo del packaging específicamente tiene algunas excepciones.

Por ejemplo  

 

Días atrás, profesionales de la salud del Hospital de Pediatria J.P Garrahan, nos acercaron la siguiente inquietud: “los barbijos N95, utilizados por el personal médico y de enfermería a raíz de la pandemia COVID19 ,  no son descartables sino después de varios usos y su manipulación conlleva riesgo.

 

El profesional debe guardar el mismo luego de cada uso en un contenedor propio que proteja el barbijo de aplastamientos y golpes y, lo más importante, que pueda colocarse dentro del contenedor sin manipularlo, principalmente sin tocar el filtro que es la zona más expuesta a la contaminación viral.

 

Con estas pautas se desarrolló con la participación del DI Ricardo Tauil, gerente de Calidad de Guedikian y el Ing Juan Marletto del IAE, una caja telescópica en cartulina que cumple con los objetivos requeridos.

 

El médico o enfermera, con el barbijo colocado, ubica la caja abierta frente a él. Retira primero la banda elástica inferior y la pasa por el exterior de la caja. Repite el procedimiento con la banda superior y aleja la caja. 

 

De este modo el barbijo queda ubicado en el interior del contenedor, suspendido y firmemente sujetado por las bandas elásticas. Coloca a continuación la tapa de la caja.  El profesional no toca el filtro del barbijo durante la operación y este queda perfectamente protegido. Puede además rotular la caja para identificar su pertenencia.

 

La colocación se realiza recorriendo el camino inverso.

 

Un aporte más de los envases a nuestro complicado momento actual.