15/05/2019

Reciclando en colores

En la actualidad, Suecia recicla un altísimo índice de residuos, llevando a cabo un sistema que se centra en la prevención, reutilización, reciclaje y alternativas al reciclado.  Sólo el 1 % del promedio anual de 461 kg de residuos que cada sueco produce, aún se encuentra causando controversia, ya que implica la incineración de alrededor de dos millones de toneladas de residuos al año.

 

Los residuos son clasificados en bolsas de siete colores, cada uno seleccionado para una materia prima diferente: orgánicos, metales, vidrios, plástico, cartón, periódicos, y textiles.

 

 

Mientras Suecia se centra como punto fundamental no producir residuos como piedra angular de su sistema, 32 estaciones WTE (plantas incineradoras productoras de energía) del país queman casi tantos residuos como el país recicla. Sin embargo, cerca a 800.000 toneladas de basura se importan desde el Reino Unido, Italia, Noruega e Irlanda. 

 

El sistema WTE trabaja desde el principio de que tres toneladas de residuos quemados poseen tanta energía como una tonelada de fuel oil. Como dato adicional, 950.000 hogares suecos se abastecen con la energía producida por el sistema, y 260.000 hogares totalmente por ella.

 

 

Para transformar los residuos en electricidad, un lector óptico separa las bolsas por color. Las azules, con plásticos, se envían a plantas de reciclaje para aprovechar el material. Las verdes, con restos de alimentos, se usan para obtener fertilizantes, compost, y el biogás que utilizan como combustible para los autobuses. Las bolsas blancas son enviadas a incinerar a un horno de 850°C.

 

El calor producido hierve agua y su vapor tiene dos funciones: activa una turbina para generar electricidad, que se aprovecha en las escuelas y alimenta la red de calefacción municipal.

 

Luego de la incineración, el 20% de los residuos se convierte en cenizas las cuales son enterradas.