11/03/2020

IMPRESION EN TINTA BLANCA

La impresión en tinta blanca se ha convertido en uno de los grandes recursos de los diseñadores para sorprender en sus proyectos. Ya sea en branding, packaging, carteles, flyers, tarjetas de visita, portadas de libros, cuadernos, postales, blocs de nota, la tinta blanca siempre es un gran aliado.

 

Hasta hace un tiempo, se encontraba reservada a la impresión en serigrafía. Si un diseñador deseaba desarrollar un proyecto con texto, objetos o elementos en blanco sobre una superficie oscura, lo habitual era recurrir a este sistema. Como alternativa, existían estudios que llegaban a rediseñar la pieza para sustituir el color blanco por acabados como el stamping o el gofrado.

 

Afortunadamente, la tecnología ha avanzado; existen otras alternativas, como ser impresión en offset o en digital. La impresión en tinta blanca posee sus propias particularidades, se trata de una tinta especial. Sale del marco habitual de impresión CMYK, al igual que sucede con las tintas metalizadas, Pantone, flúor, pastel o invisibles. Esto implica realizar cambio de cuerpos de tinta de la máquina de impresión. Otro factor a tener en cuenta es sobre qué soporte se va a imprimir. Es importante recalcar que, en el caso de querer utilizar la tinta blanca para un proyecto, debe considerarse que cuando mejor funciona es sobre papeles oscuros o de color.

 

Resultado de imagen de impresion digital

 

 

Sistemas de impresión

 

 

La tecnología permite aunar la alta calidad que ofrece la impresión offset en un documento impreso y el abaratamiento de costos en tiradas largas. Es la mejor solución cuando es necesario imprimir sobre grandes formatos y en largas tiradas. El único inconveniente es la densidad, ya que las tintas blancas no son 100% opacas, sino que son translúcidas. De ahí que la impresión en tinta blanca offset tenga especial sentido en papeles opacos o de color. Con papeles claros o materiales más translúcidos, este sistema no es la mejor opción. Para que el blanco sea perfectamente opaco, debe someterse el papel a numerosas pasadas de tinta. Esto implica que ralentiza y encarece el proyecto. 

 

La serigrafía ha sido, hasta hace poco tiempo, palabra mayor en los proyectos de tinta blanca. Una pantalla de tela es la que permite que un área impresión se insole o no. Dado que la tinta en serigrafía es más densa que en offset, el uso de tinta blanca mediante este sistema tiene la ventaja de ofrecer más opacidad, es más cubriente y, por consiguiente, el blanco es más blanco. Cuenta con la desventaja que la definición no es tan buena, especialmente en tamaño pequeño.

 

La impresión digital, desde hace unos años, básicamente cubre todos los escenarios donde el offset y la serigrafía ofrecen mayor problema. Imprimir tinta blanca en digital implica que es cubriente al 100%. Posee mucha definición, no presenta los problemas de contorno a pequeños tamaños como sucede en serigrafía. Es posible imprimir solo una copia, 5 ó 10 sin encarecer el costo; este factor ofrece una diferencia notable respecto al offset, ya que obliga a realizar grandes tiradas para que imprimir un proyecto resulte más económico. Las ventajas de la impresión de tinta blanca en digital radican allí: es más económico, y el proceso es más rápido. La tinta blanca en digital permite imprimir sobre todo tipo de soportes: colores, negros, azules, papeles kraft, etc. Y también en soportes transparentes y bases blancas sobre colores, añadiendo CMYK encima de la base blanca con ciertas precauciones.

 

Fuente: Graffica.