Más del 40% de las pérdidas y desperdicios de alimentos en los países en desarrollo ocurren después de la cosecha o en la fase de elaboración. En los países industrializados más del 40% de las pérdidas y desperdicios de alimentos ocurren a nivel de la venta al por menor o del consumidor.

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01/08/2017

Desperdicio y pérdida de alimentos: el punto débil en la lucha contra el hambre

13 May 2015

La clasificación de los alimentos sin consumir como “pérdidas” o “desperdicio” depende de cuándo salgan de la cadena alimentaria. Imagina cómo viaja todo lo que comemos a través de la cadena alimentaria, un viaje complejo que va desde la granja hasta la mesa. Algunos estudios señalan que un tercio de todos los alimentos que se producen para consumo humano nunca llega realmente a nuestra mesa.

 

La mayoría de las personas ven desperdicios de alimentos en su vida diaria. Al final de la cadena alimentaria, los consumidores pueden tirar los alimentos comprados o preparados sobrantes, dejarlos estropearse u optar por otros comportamientos que desperdician alimentos.

La “pérdida” de alimentos ocurre antes de llegar al consumidor, en la cadena alimentaria. Debido a ineficiencias en la producción y elaboración de los alimentos, estos pueden perder valor nutricional, estropearse o tener que ser descartados antes de llegar al consumidor.

Actualmente, más del 40 por ciento de las pérdidas y desperdicios de alimentos en los países en desarrollo ocurren después de la cosecha o en la fase de elaboración, mientras que en los países industrializados más del 40 por ciento de las pérdidas y desperdicios de alimentos ocurren a nivel de la venta al por menor o del consumidor. Saber por qué, cuándo y dónde se producen las pérdidas y desperdicios de alimentos es importante porque afecta a la manera en que construimos sistemas alimentarios más sostenibles.

 

Plan de acción para no desperdiciar alimentos

 

1. Compra inteligentemente: 1 de cada 3 personas va a la compra sin lista. Planifica las comidas, haz lista de la compra y evita las compras impulsivas. De esta manera, será menos probable que compres cosas que no necesitas y que seguramente no consumirás. ¡Sé realista! Si sabes que cocinarás para una persona, no necesitas comprar la misma cantidad de alimentos que para una familia de cuatro. Comprueba que tienes en los armarios de la cocina o en la nevera antes de ir a la compra.

 

2. Sé valiente, compra frutas y hortalizas feas. A menudo, las frutas y hortalizas se tiran porque su tamaño, forma o color no corresponden con los estándares estéticos, aunque, en general, son perfectamente aptas para el consumo y comprarlos puede ayudar a evitar que grandes cantidades de frutas y hortalizas terminen en la basura.

 

3. Mantén un refrigerador limpio y saludable. Los alimentos deben conservarse entre 1 ºC y 5 ºC para garantizar su máxima frescura y duración.

 

4. Respeta el orden de adquisición o de fabricación. Cuando planifiques tus comidas, trata de utilizar los productos que compraste antes y cuando los ordenes en el refrigerador o en la despensa coloca los más viejos delante y los recién comprados atrás.

 

5. Aprende a entender el etiquetado. Lo más importante es entender la diferencia entre “fecha de caducidad” y “consumir preferentemente antes de”. La “fecha de caducidad” indica la fecha hasta la cual es seguro comer el alimento etiquetado; mientras que “consumir preferentemente antes de” indica que antes de esa fecha el alimento tiene la calidad esperada, pero sigue siendo seguro consumirla. Otros etiquetados que se pueden encontrar en los alimentos incluyen la fecha de “venta antes de”, que es útil para la rotación de stocks por parte de los fabricantes y los vendedores.

 

6. Aprovecha tus sobras, no deseches alimentos porque haber cocinado demasiado. Utilizar las sobras para preparar las comidas es una forma inteligente de consumir todo lo que se compra. En lugar de tirar las sobras a la basura, ¿por qué no utilizarlas como ingredientes para la comida de mañana? Puedes añadir un poco de atún sobrante a la pasta y prepararla al horno. Una cucharada de verduras cocidas puede ser la base para un buen potaje. Si no os apetece comer las sobras al día siguiente, congélalas y guárdalas para otra ocasión. Acuérdate siempre de guardar y utilizar de forma adecuada las sobras, recalentándolas siempre, para evitar intoxicaciones alimentarias. Planificar las comidas también puede resultar útil.

 

7. Transforma los restos en abono para tus plantas. Dado que no siempre se pueden evitar los desperdicios de alimentos, ¿por qué no crear un cubo de compost para las peladuras de las frutas y hortalizas? En pocos meses dispondrás de un compost rico y valioso para tus plantas. Si has cocinado y han quedado desperdicios de alimentos, un cubo de compostaje doméstico o comunitario dará los resultados esperados. Basta alimentarlo con desechos (pueden echar incluso pescado y carne), esparcir una capa de microbios especiales y dejarlo fermentar.  El producto resultante se puede utilizar para las plantas domésticas o el jardín. 

 

¡Aprende más sobre el papel de la FAO en la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos! 

 

Fuente: FAO

http://www.fao.org/zhc/detail-events/es/c/286573/